Las metas sin retos, son como sueños sin esfuerzo
Todos tenemos tiburones
Carlos Cuauhtémoc Sánchez, en su libro Enfócate en resultados, habla de algo muy interesante:
Los problemas son como tiburones y tú eres un pez.
A veces, todo está en calma.
Nadas en tu pecera, tranquilo, sin turbulencias.
Hasta que… aparece un tiburón.
Un problema.
Una amenaza.
Un cambio que no pediste.
Y hay dos tipos de tiburones:
- Los que llegan solos…
- Y los que tú mismo echaste a tu pecera.
Los problemas que no pediste (pero que llegaron igual)
Hay tiburones que entran sin que los invites.
Que no viste venir.
Que te muerden sin avisar.
Como cuando te despiden de tu trabajo.
Te rompen el corazón.
Sufres un accidente.
Te traicionan.
O recibes una noticia que te rompe.
A eso se le llama: problemas involuntarios.
Y sí, son dolorosos.
Pero incluso en ellos, tienes una elección:
¿Te quedas como víctima… o decides reconstruirte?
Los tiburones que tú metiste (y que cambian tu vida)
Ahora bien, hay tiburones que tú sí decidiste meter a tu pecera:
- Abrir un negocio.
- Empezar una relación.
- Tomar una oportunidad.
- Comenzar a estudiar algo nuevo.
- Exponerte. Crear. Apostar por ti.
Estos son problemas deliberados.
Retos que tú elegiste porque sabías que, aunque daban miedo, eran necesarios para crecer.
Y aquí viene lo poderoso:
Entre más tiburones de este tipo metas, más vas a avanzar.
Porque cada reto que enfrentas por elección, te fortalece.
No metas tiburones por drama, mételos por propósito
Echarte un reto encima no es para presumirlo.
Es para progresar.
Para vivir la vida con intención.
Para no esperar que todo se alinee mágicamente.
Para decir: “Estoy listo/a para jugar en serio.”
“Mis sueños son más grandes que mis miedos. Así que échame otro tiburón.”
Esa frase la escribe Carlos Cuauhtémoc como un himno.
Y deberíamos tatuárnosla en la mente, porque no se trata de no tener miedo, se trata de no dejar que el miedo decida por ti.
La mentalidad de goleador
Otra idea brutal que plantea el autor es esta: cada persona juega un partido diferente.
Tus goles no son los mismos que los de tu mejor amiga, tu hermano o tu jefe.
Cada quien está en su cancha y cada quien tiene su propio marcador.
Lo importante es saber:
- ¿Qué goles tienes que meter tú?
- ¿Y cómo se gana TU partido?
¿Ejemplos? Aquí van:
Si tu partido es mejorar tu salud:
- Ir al nutriólogo (gol)
- Hacer ejercicio (gol)
- Dormir mejor (gol)
- Comer saludable (gol)
- Ser constante (gol)
Si tu partido es crear contenido:
- Pensar una idea (gol)
- Superar la vergüenza (gol)
- Grabar el video (gol)
- Publicarlo (gol)
- Seguir haciéndolo (gol)
Si tu partido es conquistar a alguien:
- Hablarle (gol)
- Mostrar interés (gol)
- Invitarlo a salir (gol)
- Ser detallista (gol)
- Ser tú mismo (gol)
Y si no metes gol a la primera, no pasa nada.
Nadie gana un partido con un solo disparo, pero el que no tira jamás, jamás anota.
¿Quieres lograr algo?
El progreso no llega envuelto en un regalo.
Llega como un reto, como un susto, como un tiburón que no sabes si vas a poder controlar.
Y ese es el punto: si no hay un poco de miedo, de incomodidad, de duda… probablemente no estás creciendo.
Al final…
Puedes vivir nadando en agua tranquila toda tu vida.
Sin sobresaltos, sin tiburones, sin goles.
Pero también sin logros, sin historias que contar y sin orgullo de haberlo intentado.
Así que si de pronto ves un tiburón en tu pecera…
pregúntate:
¿Lo metí yo?
¿Es mi reto?
¿Mi decisión?
¿Mi salto al siguiente nivel?
Si la respuesta es sí, entonces no corras.
Nada con fuerza y acuérdate:
Las metas sin retos, son como sueños sin esfuerzo.
Y tú viniste a esforzarte por lo que vale la pena.